“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.”
Jesús pide un hablar sin malabares: sí o no. En un mundo de letra pequeña, la sencillez es santa.
El sí confiable nace de un corazón entero. Integridad es ser la misma persona en la reunión y en el pasillo.
Quien necesita jurar para que le crean ya perdió algo precioso. La verdad habitual no necesita garantías extra.
En el trabajo, tu sí se convierte en cronograma. Cumplir lo acordado a tiempo es discipulado en forma de agenda.
La reputación se hace de palabras cumplidas, apiladas una a una. Cada sí honrado es un ladrillo que no se cae.
Actúa: antes del desayuno, mira tu agenda, elige un compromiso asumido y confirma: 'Cuenta conmigo.' Luego, cúmplelo.