“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”
La voluntad de Dios no es un enigma. Él ya declaró lo que es bueno; la cuestión es practicarlo.
Justicia, misericordia y humildad no son opciones de un menú; son una sola manera de andar.
La justicia no es un ideal para admirar; es una práctica para vivir — en la caja, en el contrato, en la conversación.
Dios no pide solo que ejerzas misericordia, sino que la ames. El corazón humilde se alegra en ser bondadoso.
Caminar humildemente es andar en compañía de Dios, sin adelantarte ni quedarte atrás.
Actúa: esta misma mañana, elige un gesto discreto de bondad y no se lo cuentes a nadie; que quede entre tú y Dios.