“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”
La oración que describe Santiago no es solitaria. Sucede entre hermanos que cargan las luchas unos de otros.
Confesar no es humillación, es libertad. La honestidad ante Dios y ante los hermanos abre camino a la sanidad.
El justo de Santiago no es el impecable: es quien está en paz con Dios por gracia. Esa oración está a tu alcance.
Santiago señala a Elías: un hombre como nosotros, que oró, y el cielo respondió. La oración eficaz ya fue probada en la historia.
"Poderosa y eficaz": la oración logra cosas mientras obra. Mueve lo que tus brazos no alcanzan.
Actúa: antes del desayuno, envía un mensaje a alguien: "¿Cómo puedo orar por ti hoy?" — y ora apenas llegue la respuesta.