“Más bienaventurado es dar que recibir.”
Esta frase de Jesús no aparece en los Evangelios — Pablo la guardaba de memoria. Hay palabras demasiado valiosas para perderlas.
El mundo dice que la bendición es lo que llega a tus manos. Jesús dice que es lo que sale de ellas.
Un puño cerrado retiene lo que tiene, pero no recibe nada nuevo. Las manos abiertas quedan libres para dar y recibir.
Cada acto de generosidad refleja el carácter de Dios, que primero dio a Su Hijo. Dar es un rasgo de familia.
Pablo dijo estas palabras hablando del trabajo que sostiene a los débiles. Dar no es sobra; es el propósito de nuestro esfuerzo.
Actúa: antes del desayuno, elige una cosa para dar hoy — una ofrenda, una comida, una hora de tu tiempo — y ponla en marcha ahora.