“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
Jesús no dijo "produzcan poder", sino "recibiréis poder". La fuerza de la vida cristiana viene de fuera de ti.
Los discípulos esperaron en Jerusalén antes de salir. Algunas demoras son la preparación de Dios.
El poder del Espíritu no es para el espectáculo; es para el testimonio. Dios te capacita para una misión.
Jerusalén, Judea, Samaria, lo último de la tierra: el alcance crece, pero empieza en tu calle.
Un testigo no necesita elocuencia, necesita una historia. Lo que Dios hizo en ti ya es mensaje.
Actúa: antes del desayuno, escribe el nombre de una persona de tu "Jerusalén" y pide al Espíritu una oportunidad de bendecirla hoy.