“Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.”
Jesús lo dijo horas antes de su arresto. Miró más allá de la tumba y prometió vida al otro lado.
El mundo lo perdería de vista; los suyos, no. La fe ve al Cristo vivo donde el mundo solo ve un final.
Porque Él vive, tú también vivirás. Tu futuro no pende de tu fuerza, sino de su corazón que sigue latiendo.
Un Salvador vivo cambia cómo enfrentas el lunes, el diagnóstico, las cuentas. No es un recuerdo; es presencia.
La vida de la resurrección se nota: se vuelve paz bajo presión y gozo que sobrevive a las circunstancias.
Actúa: nombra tu mayor miedo de hoy y declara en voz alta — "Él vive" — antes de salir de tu habitación.