“¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”
“Hosanna” significa “salva ahora”. Es alabanza y súplica en una misma palabra — adoración que admite su necesidad.
La multitud citaba el Salmo 118 sin notar que el “Bendito que viene” estaba allí, frente a sus ojos. La Escritura encuentra su sí en Jesús.
Viene en el nombre del Señor — no para condenar la ciudad, sino para morir por ella. La entrada triunfal apunta a la cruz.
Días después, voces en la misma ciudad gritarían otra cosa. Que tu alabanza nazca de convicción, no del ánimo del momento.
Jesús entró a la semana más difícil de la historia rodeado de alabanza. La adoración es la manera de cruzar la puerta hacia días duros.
Actúa: antes del desayuno, di “Hosanna” en voz alta y presenta a Jesús una situación específica que necesita ser salvada hoy.