“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”
Dios solo te pide lo que depende de ti: tu lado del puente. Constrúyelo entero, hasta la última tabla.
Dios sabe que no toda paz se concreta. Él mide tu fidelidad, no el resultado que depende del otro.
La paz no es ausencia de conflicto; es trabajo activo del amor. No aparece sola — alguien tiene que dar el primer paso.
Respuesta suave, disculpa rápida, juicio generoso: la paz se cosecha en los hábitos pequeños de cada día.
"Con todos" incluye precisamente a esa persona. Un cristiano pacífico es un evangelio que el mundo puede leer.
Actúa: antes del desayuno, envía un mensaje de paz a la persona que has estado evitando — una frase amable ya empieza el puente.