“Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.”
Encomendar aquí significa literalmente rodar — como un peso demasiado grande para cargar. Dios te invita a rodar sobre Él el trabajo de este año.
El versículo dice tus obras — correos, platos, plazos, siembras. Nada de lo que hagas hoy es demasiado común para ofrecérselo a Dios.
Observa el orden: primero encomienda, después viene la firmeza. Solemos planear primero y pedir la bendición después — el proverbio nos invierte.
El trabajo ofrecido al Señor convierte el escritorio en altar. La tarea es la misma; el propósito es completamente nuevo.
Tus pensamientos serán afirmados — la cláusula del resultado le pertenece a Dios. Haz tu parte con diligencia y deja que Él cargue los resultados.
Actúa: antes del desayuno, ora por la tarea más grande de hoy, por su nombre: 'Señor, este trabajo es tuyo.' Luego empiézala en paz.